Senderistas: Kiquet, Toni, Dioni, Maria_Jesús, Jose, Mari, Jose_Miguel, Belén, Mary, Jorge, José_Manuel.
Barranco del Regajo.
Bonita ruta en forma de huso que se inicia en la ermita de San Marcos, su punto medio, y tiene una extensión en cada extremo de forma que hay que volver por la misma senda en ambos tramos finales hasta su correspondiente desvío. Este itinerario esta muy bien descrito por Esteban Cuéllar en su libro "Ramblas, barrancos y cañones" y siguiendo sus indicaciones no debemos tener ninguna complicación, aunque a veces haya que interpretar correctamente alguna frase porque un duende de la imprenta se ha comido una preposición y una coma: no es lo mismo "Cien metros despues de abandonar un bancal de frutales" que "A cien metros, después de abandonar un bancal de frutales...", y si además hay pintada una señal amarilla que confunde te mete en un callejón sin salida cuando lo que indica es que al final del bancal lo abandones por una senda que cruza el cauce.
Otro detalle importante que no se indica en el texto pero que queda implícito, si se sigue leyendo, es que nada más iniciar el itinerario cuando vamos por detrás de la ermita y el PR se desvía por la derecha en fuerte bajada, ¡no hay que seguirlo!, hay que seguir una senda entre los pinos como retrocediendo y que nos llevará hasta los miradores de Las Grajas sin perder altura (nosotros bajamos por el PR hasta la Peña de San Marcos para luego subir por la senda que luego había que bajar desde los miradores).
Hay suficientes marcas amarillas cuando seguimos ambas variantes del PRV-124, lo cual contrasta con los postes en mal estado (las señales están en el suelo). Pese a la belleza que ofrece el barranco del Regajo: exuberante vegetación, las piedras del Estrecho, paredes verticales en las laderas, el agua cristalina del río ó el trino de los pájaros, no parece que esté muy transitado.
Notas de campo.
A las 8 en punto ya estábamos en la ermita de San Marcos con una temperatura de 11ºC y un cielo totalmente despejado que contrastaba con el cielo nublado que habíamos dejado en Valencia. Aún no habíamos hecho 50 m. y ya nos habíamos ido por la senda equivocada pues nada más rodear la ermita seguimos el PR en descenso, por la derecha del camino, cuando había que coger una senda más a la derecha que "por la parte superior de la ladera sur" nos hubiese llevado "bajo la tupida pinada" hasta los miradores de Las Grajas, ¡siempre hay que leer el siguiente párrafo!.
Como bajamos por el PR seguimos por la derecha la pista y buscamos la senda de subida hasta los miradores. No hubo problema en localizarla y tras remontar los 50 m. de desnivel pudimos disfrutar de una maravillosa vista tanto hacia el oeste donde teníamos los Montes de Ranera con la aldea de Casillas de Ranera a sus pies como desde el segundo mirador, orientado al NE, que nos procuró una vista entre la bruma matinal del barranco con el bosque que cubre sus laderas.
Volvimos a bajar hasta la pista y seguimos bajando, y comiendo moras y más moras increíblemente dulces, hasta llegar al cauce del barranco en el Molino de Benito donde iniciamos la extensión aguas abajo por una magnífica senda que nos llevó hasta la zona del Estrecho. Aquí se bifurca el PR en ruta por el agua y ruta por el monte. Nosotros aprovechamos uno de los grandes bloques para almorzar todos menos uno que se quedó sin su bocadillo de jamón (la próxima vez no lo soltará de la mano y menos lo dejará en el suelo).
Repuestas las fuerzas volvimos sobre nuestros pasos hasta el Molino de Benito donde nos esperaba un centenario chopo, seguimos por el margen izquierdo del barranco hasta el área recreativa del Regajo donde nos refrescamos en los grifos de agua "no apta para el consumo". La zona dispone de mesas de cemento al aire libre y otras mesas de madera bajo techado. La vegetación en el barranco es espectacular tanto aquí, acompañada por flores moradas en su orilla, como en el resto del barranco, con predominio de los verdes iluminados por la luz solar filtrada por los chopos y otros árboles de ambas orillas.
Nada más salir del área recreativa nos encontramos a un ornitólogo que luego volvimos a ver. Cruzamos un puente y nos adentramos en el barranco aguas arriba, pasando por choperas y por algunos bancales de frutales, vadeando varias veces el cauce hasta llegar al desvío de La Toba donde seguimos por la derecha pasando bajo un pino de grandes dimensiones caido sobre la senda. Más adelante vimos una enorme araña cuya telaraña abarcaba toda la senda. Sesión fotográfica multitudinaria de la araña que acabó por huir al detectar las sacudidas que recibió su telaraña cuando pasamos por un lateral intentando no romperla.
Como colofón llegamos a la Junta de los Regajos (union de los Vallejos de La Toba y del Bacao que conforman el "Regajo de San Marcos") donde nos hicimos la foto de grupo y dada la hora dejamos para la próxima ocasión llegar hasta La Toba para ver sus yesares (500 m. siguiendo por el Vallejo de La Toba). Nuestra retinas ya tenían suficiente para una mañana de sábado. La vuelta a la ermita la hicimos por Las Hoyuelas, subiendo por pista forestal la ladera sur del barranco hasta un viñedo que tuvimos que rodear para llegar por detrás de la ermita de San Marcos hasta los coches.
Documentación.
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| Mapa del sendero |
Ortofoto del sendero |
Ermita de San Marcos y Area recreativa del Regajo |
Barranco del Regajo hacia el Estrecho |
Barranco del Regajo hacia La Toba |