Senderistas: Jaume, Nuria, Juan_Carlos, Angel, José_Manuel.
Cañón del Júcar a 2 alturas.
Ruta circular que en su formato lineal ya hemos realizado en 2 ocasiones. La diferencia estriba en que tras bajar al cauce del río lo seguimos primero aguas arriba con intención de llegar a los chorros de la Jávea pero por falta de tiempo lo dejamos a falta de aprox. 1 km. y medio. El único problema lo plantea la vegetación de ribera que en algunos tramos cruza el río de parte a parte complicando nuestro paso.
En el descenso encontramos alargadas pozas que obligan a nadar largos trechos sin otra opción. Un par de detalles importantes son: primero que en ocasiones las piedras están resbaladizas y segundo que cuando hacemos pie notaremos como las algas nos envuelven los pies lo cual unido a la estrechez de algunos pasos no hace apta esta ruta para personas claustrofóbicas o con miedo a los pequeños animales que viven en el cauce.
Encontraremos un par de troncos que atraviesan el cauce apoyándose en una roca de la orilla derecha, si nos fijamos veremos un sendero que llega por la izquierda. Aunque se puede continuar por dentro del río, optamos por seguir la senda que se interna por debajo de la vegetación de grandes adelfas y que nos lleva primero hasta el azud donde pretendíamos finalizar la parte acuática y un poco más abajo hay un desvío por la derecha que nos baja en pocos metros hasta la poza de agua donde nos bañamos.
Tan solo queda seguir el sendero que se va ensanchando hasta convertirse en una estrecha pista que da acceso a las pequeñas casas de Río Arriba. Finalmente llegaremos al punto en donde se puede dejar un vehículo y si continuamos por la pista llegaremos en apenas otro km. hasta donde hemos aparcado para iniciar la ruta.
Notas de campo.
Faltaban 10 minutos para las 7 y ya estábamos de camino. Tan sólo éramos 5 miembros del grupo de los cuales 4 íbamos dispuestos a afrontar las "gélidas" aguas del Júcar y otro, Ángel, nos iba a hacer de apoyo. En esta ocasión Jaume nos llevó por Jalance para evitar las curvas de la carretera del balneario y un buen tramo de pista.
A ritmo vivo hicimos los primeros 5 kms. y bajamos hasta el "gran pedrusco" que se levanta en la orilla izquierda y donde dimos cuenta del almuerzo viendo con temor la poza por la que teníamos que entrar antes de que nuestros cuerpos iniciaran la temida digestión. Pero no nos perdamos los detalles del almuerzo: tuvimos olivas picantes traídas por Ángel y la fruta fresca prometida en el foro por Nuria, unos paraguayos que fue nuestro postre y café sin vasito. A mí se me ocurrió hacer un vaso con el papel de aluminio del almuerzo y constaté que no tengo futuro como McGuiver, afortunadamente los demás ya se lo habían tomado.
Y llegó el temido momento, van entrando en el agua: Jaume, Nuria, Juan Carlos. Cuando yo entro en el agua apenas la noto fresca, ¿será el neopreno barato que funciona?, el caso es que el agua está menos fría que en la Maimona y Jaume tiene que soportar nuestras cuchufletas al respecto. Jaume propone remontar el río para ver la parte más bonita del mismo, así que durante 20 minutos lo seguimos pero la segunda vez que el cauce se cierra con la vegetación decidimos iniciar el descenso pues Ángel ya habrá remontado la ladera y va camino de la poza donde nos va a esperar haciendo varios kms. extra.
Vamos bajando e igual toca nadar que sortear piedras resbaladizas y zarzas que nos acechan desde la orilla, pasamos canales estrechos con un dosel de vegetación que roza el agua, las algas aprisionan nuestro pies pero los sueltan con la misma facilidad y nosotros seguimos nadando y nadando hasta que encontramos un par de pequeños troncos que atraviesan el cauce.
Parece que hemos encontrado la senda que recorría el cauce antes de la riada del 82 (al menos eso creo). Propongo seguirlo para ver donde nos lleva y nos metemos por el amplio sendero que acompaña el río por su orilla izquierda, con el pensamiento puesto en entrar de nuevo al río en cuanto lo perdamos. Pero el sendero sigue y al poco oímos voces, son 3 muchachos que queriendo ir por arriba se han metido por el cauce, hablamos unos instantes y queda claro que la senda tiene continuidad.
En pocos minutos llegamos al azud donde encontramos a Ángel que se acaba de tomar un baño mientras nos esperaba pues al no tener clara la entrada a la poza había seguido hasta el azud. Al coger el sendero habíamos reducido en al menos media hora el tiempo previsto así que seguimos por el sendero, todos juntos, hasta la poza que se localiza en lo que fue un acueducto (podemos observar la canal pero la parte aérea que atravesaba el río ha desaparecido) y aquí, con el tiempo extra, nos hacemos nuestros buenos saltos con fotos incluidas, pues en toda la ruta no hubo manera de sacar la cámara de la bolsa estanca. Rizando el rizo consigo hacer un par de fotos de grupo dándole al temporizador y saltando al agua para sacar la cabeza y colocarme mirando hacia la cámara, todo ello en menos de 10 segundos.
Tras el baño nos quedaba remontar por senda/pista hasta el coche que Ángel, previsor él, había bajado por la pista hasta donde está permitido (tampoco se puede dar la vuelta con el coche más adelante). Nos cambiamos de ropa e iniciamos el regreso tras realizar nuestra segunda y última ruta acuática de la temporada, muy diferente a la primera.
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Documentación.