Senderistas: Carmen_K, Emilio, Kiquet, Toni, Jose, Mari, Juan_Carlos, Nuria, Maite, Mari_Piqueras, Miguel, Carmen_D, Rafi, Gustavo, Myriam, Joanma, MªAngeles, José_Manuel.
Alto de las Barracas o El Calderón.
Ruta circular realizada según la descripción que hace Rafael Cebrián en su libro "Por las cumbres de la Comunidad Valenciana" (págs. 84 - 91). El itinerario sigue las señales del PRV-131.8 en gran parte de su recorrido con algunos atajos que mejoran el recorrido y la subida hasta el Alto de las Barracas que no está contemplada.
Salimos de Puebla de San Miguel por la carretera que nos ha traido hasta allí desde Losilla y en el poste indicativo de madera seguimos recto por la pista que tenemos al frente evitando una vuelta que nos lleva por una senda cubierta por hierba que a primera hora está cargada con el rocio de la madrugada. Enlazamos con el pr, remontamos el barranco del Chorro que llevamos por la derecha y tras pasar por la fuente Javandal aparecemos en el corral del Maderero. Seguimos la pista por la izquierda y obviamos una atajo que remonta una ladera con buen desnivel que se salva con una lazada de la pista mucho más cómoda.
Continuamos por la pista y tras dejar a nuestra izquierda el desvío al mirador "Mira del Bueno" saldremos de la pista por la izquierda, por un desvío señalizado que nos lleva hasta "Las Blancas" pequeño bosque de sabinas centenarias, con ejemplares de 800 años. Las señales nos llevan hasta la fuente y abrevadero por donde pasa el sendero que nos devuelve a la pista que habíamos abandonado y que al poco se va estrechando. Dejaremos un navajo algo elevado sobre la pista, a nuestra derecha y saldremos por un nuevo desvío señalizado por nuestra izquierda que nos baja al barranco del Saladillo por la ladera norte del valle y que encontramos con una gruesa capa de nieve.
Bajamos hasta el fondo del valle y remontamos el barranco del Saladillo que seguimos aguas arriba dejando a nuestra derecha el barranco de la Casica (hay estacas de madera con señales amarillas del pr). Llegaremos a un abrevadero con un depósito de agua detrás, en este punto perdimos las señales del PR que intentamos recuperar remontando la ladera de la izquierda pero al no ver más señales bajamos de nuevo al cauce y lo seguimos aguas arriba tomando el barranco de la izquierda en la siguiente confluencia de barrancos (seguramente no alcanzamos la senda que bordea esta ladera) hasta un nuevo abrevadero con su fuente o manantial cubierto como si se tratase de un aljibe y aquí volvemos a ver señales amarillas. De repetir la ruta seguiría el cauce entre ambos abrevaderos mientras no lleve agua.
En la siguiente confluencia de barrancos hay que coger el de la derecha que nos lleva hasta el collado del Buey donde tenemos poste indicativo de madera. Continuamos recto y enlazamos con un camino que nos lleva hasta la cabecera del barranco que no hemos elegido en nuestra última decisión, lo cruzamos por la parte alta y enfilamos por un cortafuego a la vista del vértice geodésico que es nuestra meta: El Alto de las Barracas (1836 m.) máxima altitud de la Comunidad Valenciana.
La bajada la hacemos en dirección al Gavilán (cima con un edificio gris en su cumbre). Si nos vamos demasiado a la derecha acabaremos por encontrar una pista forestal y si nos desviamos por la izquierda apareceremos en el barranco de la Hoz. Nuestros pasos se deben dirigir hacia una pequeña vaguada que a veces se estrecha y apareceremos en el pino de Vicente Tortajada, que tiene 250 años de existencia. Tras visitarlo seguimos nuestro descenso, bien buscando las señales por la ladera de la izquierda, o por dentro del cauce que se encajona (esta fue la opción elegida) hasta cruzarnos con una estrecha pista que seguimos por la derecha y aparecemos en la pista forestal encementada que baja del Gavilán.
Seguimos bajando por esta ancha pista y tras dejar atrás el corral del Bisco hay que buscar una fita de piedras por la izquierda que se localiza a continuación de un pequeño pretil de cemento. Bajamos un terraplén y al principio sin senda definida buscamos el dorsal de la montaña y acabaremos siguiendo una senda con Puebla de San Miguel al frente y que nos baja hasta un collado donde enlazamos con la misma pista por donde van las señales del pr. Tan solo queda seguir la pista que nos lleva hasta el pueblo pasando por la deteriorada ermita de San Roque.
Notas de campo.
Eran las 6:40 cuando salíamos desde L'Eliana con 3 nuevos senderistas: Myriam, Mª Angeles y Joanma. La carretera desde Losilla hasta Puebla de San Miguel está en peor estado del que recordaba y es que las inclemencias del tiempo no perdonan y van destruyendo el asfalto. A pesar de ello y de las innumerables curvas llegamos a nuestro destino en 1 hora 40 minutos (a la vuelta se redujo a 1:30). La temperatura no era tan baja como en anteriores ocasiones y rápidamente nos pusimos en marcha empezando la subida que nos iba a llevar hasta el techo de la Comunidad Valenciana: Alto de las Barracas, casi 200 m. por debajo de la máxima altitud de la sierra de Javalambre, a la que geográficamente pertenece.
Tras un primer reagrupamiento en el corral del Maderero seguimos por la pista y al pasar por el lado de un navajo me percato de que tiene el agua congelada así que remonto un mínimo terraplén que lo separa del camino y con precaución me propongo verificar si aguanta mi peso. Voy tomando confianza al ver que la superficie es rugosa y acabo en su mismo centro al tiempo que otros se hacen el ánimo y empiezan a pisar el hielo y el resto se dedica a hacernos fotografías. Como veo que el hielo aguanta bien, se me ocurre probar a dar unos pequeños saltos y el hielo ni se inmuta aunque hay quién abandona el navajo "por si acaso". Cunde mi ejemplo y empezamos a saltar todos hasta que entra en acción Juan Carlos que salta "a romper" y... lo consigue. Bueno, entre todos conseguimos que el hielo cruja y se dibujen unas grietas en el mismo sin mayores consecuencias, pero hay desbandada general entre las risas generalizadas.
De nuevo en la pista la nieve empieza a ser algo más que minúsculas manchas en el camino y empezamos a hacer fotos. Aún no sospechábamos la gran cantidad de nieve que nos esperaba tanto en la subida hasta la cumbre como en la bajada. En el desvío de la pista hacia el valle decidimos almorzar dada la hora y que tocaba bajar y eso es lo mejor para después del almuerzo. En esta ocasión destacaré el "suave" pacharán que trajeron Jose y Mari. La senda de bajada por la ladera al estar situada en la vertiente norte del barranco del Saladillo está totalmente cubierta por la nieve y nos permitió un alegre (¿el pacharán?) descenso en ligero trote.
Una vez en el cauce nuevo reagrupamiento en la primera confluencia de barrancos. Ahora tocaba volver a subir por un paisaje de ensueño con la nieve justa para disfrutar de la misma aunque a veces te hundías hasta casi la rodilla. De nuevo fragmentado el grupo, pero sin problemas de seguimiento por las huellas, llegamos al collado del Buey tras pasar por dos abrevaderos donde observamos la capa de hielo que se había formado en los mismos (un grosor de 15 mm. en el primero y unos 25 mm. en el segundo). Nuevo reagrupamiento en el collado e iniciamos la subida final al Calderón buscando el cortafuegos. En 19 minutos ya estaba en la cima disfrutando de las maravillosas vistas con el pico del Javalambre al norte.
La bajada tampoco tuvo desperdicio con aún más nieve y sin señales del pr hasta el pino de Vicente Tortajada, al que llegamos directos y eso que íbamos sin senda definida. Tras las fotos de rigor a tan excelso pino, volaron algunas bolas de nieve a cargo de Kiquet. Mientras el pr se iba por la izquierda decido meterme en el cauce de barranco para atajar y que viene a estrecharse poco antes de llegar a un camino, que bordeando la ladera derecha del barranco de la Hoz, termina en la pista forestal de subida al Gavilán y donde vemos gente que acaba de llegar con su coche para ir a ver el pino de Vicente.
Continuamos la bajada y encontramos sin problemas el desvío que aparece en la descripción de Cebrián, con lo cual a la par que nos evitamos una gran vuelta por pista nos proporciona un sendero con vistas sobre el valle en el que se sitúa la Puebla de San Miguel. Tras enlazar en un collado con la pista la seguimos hasta el pueblo a donde llegamos a las 15 h., demasiado tarde para volver a comer a casa a una hora decente, de hecho hubo quién, por si acaso se alargaba la ruta, se había llevado un segundo bocata para comer en la Puebla de San Miguel y acertó.
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